Joe Dispenza – “Creamos la realidad con nuestros pensamientos”

Os paso un artículo muy interesante publicado en el “Magazine” de La Vanguardia. Es una entrevista realizada a joe Dispenza donde se nos habla de cómo podemos efectuar cambios gracias a nuestros pensamientos. Inteligencia emocional al poder!! “Sé tú el cambio que quieras en tu cerebro” (parafraseando la de Gandhi). Disfrutar del escrito!!!

Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad de New Brunswick (Nueva Jersey) y es doctor en Quiropráctica por la Life University de Atlanta (Georgia). Llena salas de conferencias en Estados y Unidos y Europa explicando de forma sencilla cómo cambiar. Cómo los pensamientos provocan reacciones químicas que influyen directamente en la salud y crean una realidad propia. Lleva décadas estudiando la neuroplasticidad, esa capacidad que tiene el cerebro de adaptarse a los cambios y modificar los circuitos que conectan todas las neuronas.

Él es un ejemplo vivo de su propio cambio. A los 24 años sufrió un grave accidente que afectó a sus vértebras dorsales. Le vaticinaron que se quedaría toda la vida en una silla de ruedas. Pero decidió no operarse y experimentar, en cambio, la capacidad de regeneración de su propio cuerpo. Coautor del filme récord de taquillas Y tú qué sabes, que trata sobre el poder de elegir, en junio ofreció un taller en la Universidad de Barcelona basado en su libro Desarrolla tu cerebro.

Alguien discute con su pareja y termina con un: “Soy así, no puedo cambiar”. ¿Qué le diría usted?
Que no es verdad. Se producen una serie de reacciones químicas en el cuerpo que hacen creer que no se puede cambiar, pero la evidencia de la ciencia dice todo lo contrario. Hay que olvidar la idea de que el cerebro es un órgano estático, rígido e inmutable. Sí, podemos cambiar.

¿Cómo?
Cambiando de pensamiento. El interruptor que activa el cambio es la voluntad, porque desencadenará una nueva información. Cambiar es pensar de forma más amplia, trascender tu propio entorno. Es conectarte a un sueño, a una idea que ya existe en el campo cuántico de posibilidades. Es creer en ese futuro cuando todavía no se puede percibir con los sentidos.

¿Por qué es tan difícil cambiar?
Porque las reacciones emocionales son muy adictivas. Puedes decirte a ti mismo que no te gusta tu trabajo ni tu relación de pareja, que no te gusta nada de lo que haces y tienes en tu vida. Pero eso es una emoción que la mente ha memorizado para reafirmar su identidad. Esas reacciones químicas alteran nuestra percepción de la realidad e impiden la entrada de cualquier otro tipo de información en nuestro cerebro. Para cambiar hay que romper esa emoción.

Pero no es nada fácil cambiar los pensamientos.
Lo primero que hay que hacer es observarlos y relacionarlos con lo que te pasa en la vida. Así uno empieza a ver reflejados en su cotidianidad los efectos que ha creado con cada uno de sus ­pensamientos.

¿Por qué da miedo cambiar?
Porque eso supone pasar de una situación cómoda y predecible a otra desconocida. La mayoría de las personas sueñan con emprender cosas nuevas, pero no pasan a la acción, se quedan en el plano intelectual. ¿Cómo podemos realizar estos proyectos si seguimos apegados a lo familiar y convivimos con esta vieja personalidad? Para experimentar algo nuevo tenemos que arriesgar, dejar el territorio de lo predecible y entrar en el terreno de la incertidumbre.

¿Qué se debe cambiar para crear una nueva vida?
Hay que cambiar no sólo lo que se piensa y se hace sino también cómo se siente. Uno no puede esperar que pase algo diferente en su vida si tiene los mismos pensamientos, hace las mismas cosas y abraza las mismas emociones cada día. Si somos capaces de cambiar la interpretación de nuestra realidad, nuestro cerebro trabajará con nuevas secuencias y patrones. Y eso es lo que cambia la mente, porque la mente es el cerebro en acción.

¿La neurociencia puede demostrar que los pensamientos crean el camino?
El modelo neurocientífico dice que podemos cambiar en cualquier momento de nuestra vida. Cambiaremos nuestro cerebro con cada nuevo pensamiento, con cada nueva experiencia, con cada sueño que persigamos. El ingrediente principal es la información, el conocimiento. Cada vez que aprendemos algo nuevo añadimos una nueva conexión en nuestro cerebro.

¿Cómo se puede enseñar a los hijos a no ser personas definitivas, a vivir en el cambio?
Lo primero es enseñarles inteligencia emocional, enseñarles a controlar las emociones y decirles que las emociones son lo que nosotros somos. En segundo lugar no hay que enseñarles nada que nosotros no seamos capaces de hacer. Los niños se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos porque tienen más activas un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, que copian lo que hacemos. Si quieres que estén de acuerdo con el cambio, demuéstrales lo versátil que eres, y así serán independientes. En tercer lugar, no se debe intentar razonar con los hijos durante una reacción emocional porque te van a dejar solo. Hay que permitirles la libertad de tener esa reacción y hacerles saber que se les está observando. Al cabo de un rato se les debe hablar sobre lo que uno quiere cambiar de sí mismo y crear el entorno para que ellos empiecen a observar quiénes son, sin juzgarlos. Y preguntarles qué harían diferente si vivieran de nuevo la misma experiencia. De esa forma se empieza a cambiar su cerebro y su cuerpo mucho más allá de la experiencia presente. Y se les da confianza para que empiecen a abrirse a su propio potencial.

¿En cada momento se vive lo que uno ha creado con sus pensamientos?
Sí. Sin duda. Somos los creadores de nuestras realidades. El problema es que la mayor parte del tiempo son nuestros pensamientos inconscientes los que crean esa realidad. Son programas que funcionan justo debajo de nuestra conciencia y que memorizan comportamientos, pensamientos y reacciones emocionales. Estos son los que crean esa química que nos hace reaccionar siempre de la misma manera.

Pero nadie quiere vivir una enfermedad o un accidente, por ejemplo.
Uno mismo no crea ese accidente o esa enfermedad de forma consciente, pero quizás ha estado pensando inconscientemente cuán terrible es su vida, cuánto está sufriendo, lo triste que se siente, cuánto dolor tiene dentro… Ha creado, en su subconsciente, un refuerzo de las emociones de dolor y sufrimiento, y eso se refleja fuera, en su vida, en un accidente o enfermedad. Hay algo importante: nunca debemos culparnos por nuestras creaciones, todo es aprendizaje.

La clave es cambiar el propio estado emocional…
Las emociones son experiencias que el cuerpo memoriza. Si una persona está viviendo con las mismas emociones cada día, es que no le está ocurriendo nada nuevo. El cuerpo cree que está en la misma experiencia todo el día. La redundancia de este ciclo entrena al cuerpo para estar en el pasado en vez de en el momento presente, y la persona, con sus pensamientos, vuelve consistentemente al pasado porque su emoción está conectada al pasado. Cuando una persona quiere cambiar intenta pensar en un futuro, pero las emociones le devuelven al pasado. Por eso es tan importante cambiar nuestro estado emocional.

¿Las enfermedades, las crisis, las pérdidas hay que verlas como un trampolín para cambiar?
Esos traumas, esas crisis, son, efectivamente, catalizadores del cambio. Una gran mayoría de las personas requiere de un estado de sufrimiento para decidirse a cambiar. Pero también podemos cambiar desde un estado de bienestar y de alegría mediante el proceso de soñar una nueva vida. No es cierto que nuestro destino se encuentre escrito en los genes.

¿Cuál es el mayor factor desen­cadenante de las enfermedades?
Entre un 75% y 90% de los occidentales acude al médico debido al estrés emocional. Emociones que se esconden detrás del estrés y que tienen que ver con el enfado, la frustración, el odio, el juicio, el dolor, el sufrimiento, la culpa, la desesperanza, el miedo, la ansiedad, la falta de poder, la inseguridad… Si estás ante un reto, tu cuerpo crea un montón de reacciones químicas para movilizar esa energía. Esencialmente, los pensamientos y las emociones pueden hacernos enfermar, pero si nos hacen enfermar también nos pueden sanar.

Los humanos saben que quieren cambiar, pero la mayoría de las veces no tienen la evidencia de lo que quieren ser o hacer.
Es cierto. Cuando no sabes qué quieres ser o hacer, primero debes decidir quién no quieres volver a ser, de qué modo no quieres volver a pensar jamás, cómo no quieres sentirte y cómo no quieres actuar. Tienes que empezar a crear y reinventarte a ti mismo, romper el hábito de ese yo antiguo y reaprender. El pensamiento positivo no es suficiente, hay que entrar dentro de uno mismo y empezar a deconstruir.

Usted tuvo un accidente muy grave de joven, y los médicos le dijeron que no volvería a andar. ¿Por qué creó ese accidente y cómo lo superó?
A mis 24 años vivía una vida de éxito y bienestar que yo creía que era completa. El accidente fue probablemente una de las mayores bendiciones de mi vida, porque me llevó a cuestionar mis valores y a empezar a pensar en mis prioridades. Cuando te rompes seis vértebras dorsales y tienes fragmentos óseos en la médula y cuatro médicos te dicen que nunca más vas a volver a andar, no vuelves a vivir una vida normal. Llegué a comprender principios universales que me parecían pura teoría filosófica. Me aconsejaron que me operara, pero decidí no hacerlo y experimentar, en cambio, lo que sentía, ser coherente con mi pensamiento. Pensé que el poder que hizo el cuerpo cura el cuerpo, base de la filosofía quiropráctica. Hay una inteligencia en cada ser humano que nos da vida, y conecté con esa inteligencia durante todo el tiempo, sin hacer nada más que dedicarme a mi curación. No podía imaginar mi vida con hierros en la espalda y viviendo de medicinas. Quería dar a esa inteligencia un plan muy específico y que ella hiciera lo mejor para mí. Los átomos son nada en un 99,999 por ciento, nada material, pero lo son todo en potencia. Esa inteligencia organiza todo eso. Cuando empecé a notar cambios en mi cuerpo, físicamente, presté mucha atención a lo que hacía con mi cuerpo y con mi mente y lo repetí y repetí hasta que la repetición de ese ciclo empezó a sanar mi cuerpo.

¿La repetición es la base para crear cualquier realidad más elevada?
La grandeza es creer en ese futuro que existe más allá de nuestros sentidos y mantenerlo vivo en nuestra mente hasta que el evento realmente sucede. ¡No creamos las cosas porque no creemos que seamos capaces de hacerlo! Las personas no comprenden que los pensamientos producen grandes efectos en sus vidas. Quizás tengan algunos pensamientos conectados a un estado elevado de emoción, ¡pero sólo durante 15 minutos al día! Y se preguntan: “¿Cómo no ha sucedido el cambio todavía?”. Es porque las otras 23 horas y 45 minutos, su mente está vagando por todas partes: están enfadadas, negativas, juzgando. Para actuar sobre la realidad tenemos que alcanzar estados más elevados de conciencia y dejar entrar emociones nutritivas, como la gratitud, la alegría, la apreciación de las cosas. La dificultad reside en cómo llegar a ese punto, porque la mente analítica dirá: “¿Por qué voy a dar las gracias o estar alegre si no me ha pasado todavía?”. Eso es el antiguo modelo de pensamiento. Muchas personas, secretamente, creen en su propio poder, pero nunca hacen un hueco para saber realmente qué quieren.

¿Tiene mucho que ver la meditación en este proceso?
La meditación es el primer paso para producir cambios. Es una técnica que enseña a observar los pensamientos y aquietar la mente. Te lleva a saber dónde estás y a cambiarte a ti mismo, porque cambia la relación entre la mente y el cuerpo. En ese estado del ser donde sólo hay conciencia estamos produciendo un campo electromagnético que afecta a ese cambio. Después de meditar es imposible tener mal humor.

¿Qué efecto produce el silencio mental en las células?
El lóbulo frontal del cerebro (lo que denominamos tercer ojo) es la última pieza de nuestro sistema neurológico. Cuando nuestra parte divina controla nuestra parte animal, el cerebro cambia fisiológicamente. En experimentos con monjes budistas rezando se ha comprobado cómo el lóbulo frontal aísla ese control animal y, en consecuencia, silencia el resto del cerebro, enfría las células cerebrales que tienen que ver con el tiempo y el espacio, con el cuerpo y con nuestra identidad. Entonces no se procesa nada más. A eso lo llamamos paz. A través del silencio pasamos de ser alguien con opiniones o juicios a un campo cuántico donde somos no alguien. Ahora la mayor parte de la humanidad está preparada para alcanzar ese campo.

Si el mundo es un reflejo de lo que sucede a las personas, ¿se podría decir que el ser humano está viviendo una revolución celular?
Estamos en un tiempo en la historia donde el cambio tiene que ocurrir. Pero para hacer que algo nuevo ocurra, lo viejo tiene que morir. Muchos paradigmas están colapsados: los modelos político, médico, económico, medioambiental… El ser humano debe empezar a hacerse preguntas más importantes y dejar de creer en superestructuras… Es tiempo para los individuos.

Firma el manifiesto: Primero las personas

Con motivo de la crisis económica, el gobierno central ha tomado medidas de contención fiscal que afectan a la partida de ayudas sociales y cooperación al desarrollo.  La coordinadora de ONG para el desarrollo está llevando a cabo una recogida de firmas del manifiesto “Las personas primero” donde se exponen los siguientes puntos:

Exigimos a los líderes políticos y de gobierno de las administraciones e instituciones públicas que:

1.- Impulsen medidas de lucha contra la crisis que se dirijan prioritariamente hacia los responsables y causantes de la misma mediante la creación de una tasa a las transacciones financieras, medidas fiscales que recaigan sobre quien más tiene y recortes que no actúen contra el gasto social y la economía productiva.

2.- Reiteren su compromiso con la lucha contra la pobreza, con el Desarrollo Humano y con los Objetivos del Milenio, manteniendo sus compromisos de Ayuda Oficial al Desarrollo tanto a nivel estatal como en las administraciones autonómicas y locales en las que la participación y vinculación de la sociedad civil con la cooperación al desarrollo es aún más cercana y directa.

3.- Y a aquellos de nuestros gobernantes y políticos -en el estado, comunidades autónomas y ayuntamientos- que han anunciado medidas de recorte en este sentido les pedimos que tomen conciencia de sus actos. Y de sus consecuencias. Y rectifiquen.
Si estás conforme con sus peticiones puedes firmar el manifiesto haciendo clic aquí.

Saludos,

Mario.

Para nosotros los discapacitados

Unos compañeros del master compartieron con el resto de la clase esta contra de La Vanguardia (18/06/2010). Después de leerla me he dado cuenta de cuán discapacitados somos todos (con brazos, tal y como reza John en la entrevista) porque no somos capaces de traspasar nuestros límites, límites que por otra parte no existen más que en nuestro interior. Atrevámonos a romper esas barreras y vivir como grandes capacitados!!!

Os recomiendo su lectura, pero sobre todo su asimilación y práctica!!! Sí, tú puedes!!! 😉

Leer artículo

Saludos,

Mario.

Pequeños placeres de la vida

Hoy he gozado de un pequeño placer que nos otorga la vida, esas pequeñas cosas a las que muchas veces ni prestamos atención.

Estamos en una sociedad del consumo, donde se ha vinculado al felicidad al echo de tener, tener, tener y tener. A más tienes, más eres, más feliz te sientes, más realizado. Analizando brevemente este placer, ¿es duradero en el tiempo? ¿Es sostenible? ¿podemos seguir consumiendo sin fin? Bajo mi punto de vista, y aquí que cada uno haga su propio juicio de valor, mi respuesta es NO.

El placer está en las pequeñas cosas, en disfrutar de algo tan sencillo como un parque, como un día soleado. Como os he avanzado al principio, hoy gozado de un pequeño disfrute: el mercado municipal. A las 8:20h de la mañana, cuando aún hay una parte de ciudad que sigue descansando, he entrado al mercado municipal para hacer la compra, y me he encontrado con un mundo nuevo: gente cercana, feliz, risas, amabilidad, simpatía, compañerismo, comunidad… algo tan difícil de encontrar en un supermercado o en la propia calle. Intercambio de palabras con el vendedor/a, información, halagos, buenas palabras, amabilidad. Para darme un baño de realidad he acabado las compras en el supermercado donde aún estoy esperando un “buenos días”, un “gracias”, o un “hasta pronto”. ¿Cuál es mi carga sentimental ahora? Positivamente alta, cercana al 9 en una escala del 0 al 10, y todo gracias a ese pequeño homenaje que me he hecho visitando al mercado de toda la vida.

Con lo cual, el objetivo marcado del día de “disfrutar de las pequeñas cosas” ha sido superado con creces!

Mira a tu alrededor y goza de algo cercano!! Disfruta de tu día!!

Mario.

Frase del día 10/05/2010

“Los lideres que sin tolerantes ante los fallos derriban las barreras que les
separan de los demás y se comprometen con las personas de manera personal”
(Richard farson y ralph keys autores de “The paradox of innovation”).

Todos somos humanos, y todos tenemos el derecho, y el deber a la vez, de equivocarnos. De los errores se aprenden, y de ellos no nos libramos ninguno de nosotros, por muy perfeccionistas que seamos.

Y ello incluye a las jerarquías superiores en las empresas. Aceptar el error es una forma de apoyar y reconocer el esfuerzo de sus colaboradores. Empresas que confían en sus empleados y que apoyan a sus talentos son tolerantes a los fallos. Si no se hacen cosas nuevas no erramos, en cambio si queremos seguir adelante y progresar, hemos de arriesgar, y los fallos son parte del juego.

Así que, como nos dijo Javier Marigorta en una ocasión, APLAUDAMOS AL ERROR!!!!

Namasté,

Mario.

Energía y estado de ánimo

Cuán importantes son nuestros niveles energéticos para vivir con y desde la consciencia. No somos concientes de todo ello hasta que no estás bajo de energía y ves como tu estado anímico se ve afectado, además del físico.

Al estar cargados de energía (Zona de luz), o con unos niveles aceptables de la misma (zona de penumbra), nuestra capacidad para dominar los sentimientos, encauzar pensamientos y vivir conectados con nosotros mismos, nos resulta mucho más sencillo y más fácil de manejar. En cambio, cuando nos encontramos en la zona de oscuridad, todo se vuelve más negativo, nos resulta más sencillo ser invadidos por sentimientos y pensamientos negativos; nuestra autoestima también se siente afectada.

¿Cómo conseguir la energía vital que necesitamos? No hay una única manera, y a cada persona le pueden cargar, y descargar, diferentes acciones: gimnasio, estar con los amigos, pasear, etc. Pero la mejor forma para ello es conectarnos a nuestras propias fuentes, las emociones ecológicas: amor, gratitud, felicidad, valentía, servicio, humildad, confianza, aceptación, fe, libertad, alegría, generosidad, esperanza, autenticidad, desapego… y todas ellas, por suerte, dependen únicamente de nosotros, de nuestra actitud y de nuestra voluntad para alcanzarlas (no todas son sencillas de realizar, seamos realistas). La alimentación también es un factor importante a tener en consideración para nuestros niveles de energía vital: comer sano, equilibrado y alimentos naturales ante todo.

Así que ya sabéis, si queréis vivir desde la consciencia, tener en cuenta vuestros niveles de energía.

Namasté,

Mario.

Firma por la prevención del VIH

En la comunidad de Madrid, el gobierno de Esperanza Aguirre ha decidido no resolver una orden que otorgaba 266.000 euros a diversas ONG’s para trabajar sobre la prevención y detección del VIH, no ha renovado el Plan de Actuación y ha reducido en un 47% el presupuesto destinado a todas estas causas.

Es por ello que las ONG’s madrileñas que trabajan en el campo del VIH/Sida han convocado una manifestación para exigir medidas destinadas a la prevención, detección y acompañamiento de personas infectadas con el virus. A los que Madrid no nos pilla cerca podemos firmar el manifiesto. Entre todos tomemos consciencia y apoyemos actos reivindicativos de esta indole, que seguramente con unos pocos menos de fraudes por parte de su gobierno se podrían subvencionar todas estas medidas tan necesarias para controlar la progresión del virus.

Os paso la web para que os informéis más y podáis firmar el manifiesto: http://sinesperanzaparaelvih.org/

Namasté,

Mario.